Ejecuciones pendientes de firma
Las sesiones que requieren validación llegan a una bandeja: se revisan y quedan validadas o rechazadas. El operario sabe si su trabajo quedó conforme.
Su agenda está en el móvil. Sus procesos están en el QR. Su progreso de formación es visible. Sus contribuciones tienen reconocimiento. El portal del operario de REELEVO — sin formación previa, sin contraseñas complicadas.
En la mayoría de plantas, el operario empieza el turno sin información propia:
Cada pregunta que el operario hace al encargado es tiempo perdido para los dos, y las que llegan cuando el encargado no está se resuelven improvisando. Cuando el operario tiene delante su agenda, sus procesos y una vía para pedir lo que falta, la mayoría de esas interrupciones dejan de ocurrir: no porque nadie pregunte, sino porque la respuesta ya está en el puesto.
El portal del operario es la vista personal de REELEVO. Accesible desde el móvil, sin necesidad de ir al ordenador del encargado ni al panel de empresa.
El operario ve todas las tareas asignadas para hoy: qué proceso, en qué máquina, a qué hora. Tareas de producción y de mantenimiento en un mismo sitio. Sin preguntar al encargado, sin revisar el parte.
Resumen semanal de actividad: horas trabajadas, unidades producidas, procesos ejecutados. El operario tiene visibilidad de su propio rendimiento sin necesitar a nadie que se lo explique.
Lista de todos los procesos disponibles con el nivel de competencia actual del operario en cada uno. Sabe en qué está certificado, en qué está aprendiendo y qué ejecuciones le faltan para el siguiente nivel.
Datos personales, turno asignado y nivel de competencia en cada proceso de forma consolidada. Certificaciones obtenidas con fecha. Historial de formación completado.
El operario ve el historial de todas sus propuestas de mejora: cuáles se implementaron, cuáles están en revisión y cuáles no prosperaron — con la razón. Y ve los puntos acumulados y las recompensas económicas asociadas a sus contribuciones implementadas.
Cuando el operario se encuentra con una tarea que no tiene proceso documentado, en lugar de llamar al encargado puede solicitarlo desde su portal. La petición llega a quien gestiona la documentación con el contexto de quién la pide y para qué máquina. La lista de lo que hay que documentar deja de salir de una reunión y pasa a escribirla quien lo echa en falta.
El operario puede proponer una mejora de proceso directamente desde su móvil. La propuesta entra en el flujo Kaizen. Sin papel, sin esperar a la reunión de turno, sin que se pierda en el camino.
REELEVO incluye un sistema de reconocimiento por contribuciones. No es solo un contador de puntos: es la visibilidad de que el trabajo del operario tiene impacto.
La empresa puede asociar una recompensa económica a las propuestas Kaizen implementadas. Configurable por empresa y por tipo de impacto. El operario lo ve en su portal de recompensas.
Los operarios pueden marcar las notas y soluciones de sus compañeros como "útil". Las más votadas suben en visibilidad y entran primero en el flujo de curación de conocimiento.
No hace falta aplicación. El portal del operario es una web progresiva (PWA) que funciona en el navegador de cualquier smartphone, antiguo o nuevo.
El operario puede instalar REELEVO en su pantalla de inicio como si fuera una app — sin pasar por la App Store ni Google Play. Con un solo toque en el prompt de instalación.
Si la señal cae a mitad de un proceso, el operario puede seguir con lo que ya tenía abierto. Lo que registra se guarda en el dispositivo y se envía solo cuando vuelve la conexión.
El operario accede con sus credenciales simples o desde el QR de su puesto. La experiencia está diseñada para gente que no usa ordenadores habitualmente.
Un jefe de línea no necesita el panel completo de la empresa: necesita despachar lo que le corresponde en cinco minutos, desde donde esté. Por eso tiene su propio espacio, separado del portal del operario y del panel de dirección.
Las sesiones que requieren validación llegan a una bandeja: se revisan y quedan validadas o rechazadas. El operario sabe si su trabajo quedó conforme.
Cuando un proceso incluye un paso de aprobación de supervisor, la petición aparece aquí. El operario no sigue hasta que alguien responde — que es justo el punto de control que se busca en los pasos críticos.
Seguimiento de quién está formándose en qué y por dónde va, para que la formación no dependa de acordarse de preguntar.
Los avisos automáticos —procesos con anomalías, piezas sin lote, retiradas con piezas pendientes— caen en la bandeja del supervisor, en lugar de esperar a que alguien los descubra.
Su agenda del día, los procesos que le tocan con sus instrucciones, su progreso de formación y el estado de las mejoras que haya propuesto. La idea es que llegue al puesto sabiendo qué hacer sin tener que preguntar ni esperar a que alguien tenga un rato.
No para acceder al proceso en el puesto: basta con escanear el QR de la máquina desde el móvil. Evitar cuentas y contraseñas es deliberado, porque es donde se cae la adopción con personal temporal o con plantilla poco habituada a herramientas digitales.
Sí, se accede desde el navegador sin instalar nada. También funciona en tablets compartidas por puesto, que es lo que prefieren algunas plantas cuando no quieren depender del móvil personal de nadie.
Por eso el acceso es escanear un código y ver fotos y vídeo del paso, no navegar por menús. La prueba de si una herramienta de planta está bien diseñada es si alguien puede usarla en su primer turno sin que nadie le enseñe.
Si el operario encuentra instrucciones, avisos y contexto en un mismo sitio, pregunta menos y resuelve más por su cuenta.